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El blog de Mario Morando

Frigerio y la integración (Clarín)

frigerio

Rogelio Julio Frigerio nació el 2/11/1914, día de los muertos, ya desde entonces yendo contra la corriente. Seminarista católico de niño; luego alumno protestante; dirigente universitario y estudioso en grupos marxistas, la universidad le quedó chica y no llegó a recibirse. Administró, con pericia, las tiendas de su familia durante veinte años, mientras como autodidacto estudiaba los problemas argentinos. Sus ídolos fueron Jesucristo, Lutero y Marx.

En 1956 dirigó la revista Qué, llegando a vender doscientos mil ejemplares semanales, donde escribían Scalabrini Ortíz y Jauretche, y que funcionó como usina de pensamiento y difusión del presidente la Unión Cívica Radical: Arturo Frondizi. Éste era por entonces enemigo de la inversión extranjera y del peronismo. Frigerio enhebró un pacto con Perón, en el exilio, para que instruyera a sus seguidores a votarlo como Presidente de la nación. Por única vez, estas dos fuerzas políticas aunaron banderas en un Frente Nacional. Ya en el poder, orquestó y llevó a la práctica, mediante la atracción de inversión extranjera, un plan petrolero que en 1961 logró el autoabastecimiento, eliminando un déficit de U$S 8.000 millones (de hoy). Los “premiaron” desplazándolos del poder mediante un golpe de Estado en 1962. Quien luego anuló esos contratos, se llenó de “gloria”.

Su industrialismo, su contención del gasto público, su atracción del capital extranjero para movilizar recursos internos, su rechazo del control de precios y de los aumentos de salarios sin aumentos de productividad, lo distanciaba tanto del demagógico populismo (que hipoteca el futuro a cambio de migajas y pretende violar, vanamente, las leyes económicas), como del liberalismo económico (despreocupado del comando inteligente del Estado).

Su gran contribución fue la noción de integración nacional para poner en marcha el desarrollo: a) integración geográfica, a través de las obras de infraestructura (hoy ausentes); b) económica, armonizando las actividades extractivas con la industria (hoy en pugna); c) política, aunando partidos mayoritarios (hoy divididos hasta lo ridículo) en un Frente Nacional; y d) cultural: el cemento de los habitantes, sobre el cual construir todo lo demás.

Frigerio brilla al lado de Belgrano, Alberdi, Pellegrini, A.Bunge, Prebisch. Su pensamiento sigue vivo como intactos, luego de sesenta años, los problemas que lo motivaron. De treinta libros y centenares de artículos, destacamos una frase: “Lo fundamental es la integración, pero no se puede integrar lo que no está bien definido.”

Hasta que cada fuerza política (políticos, sindicalistas, empresarios) no se defina en prosa, como Frigerio, y no en verso, el desarrollo nos seguirá esperando a los argentinos. Y el sueño de la integración nacional será sólo eso: un sueño.

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Esta entrada fue publicada en 3 noviembre, 2014 por en Biografía Frigerio, Historia argentina, Homenajes y etiquetada con .
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